Tenía tantas ganas de ser todo, tenía una sensación de
alarma, de esos días en los que quiere contarle al mundo un cuento de ficticio
sentimiento, de coraje al sonreír sin herir, sin pedir nada a cambio, sin
sentir.
Hace días que hace frío y a veces me pregunta si todo va
bien, si está bien esperar que los
tiempos cambien, si de pronto quiere tirarlo todo por un hueco y ser de nuevo
el mismo tipo que no espera nada de la gente, sinceramente quisiera que vea las
cosas de otra manera y que no le importe ser la primera o la última persona en
llegar, a veces es difícil completar las emociones como uno espera.
“La gente trae siempre una historia, es obvio que existe la
memoria, aunque sé que no la quieres tener y también sé que no quieres caer en
ficciones que agobian”, le dije sin pensar.
¿Se puede volver a sentir sin olvidar? Puede ser, no lo sé. Cosas
como esa no pasan muy a menudo a seres como yo, y creo que a personas como tú,
tampoco.
No hemos vuelto a conversar tanto, él ahora anda muy ocupado
y hemos descuidado mucho el sabor agridulce de olvidar amar y saltar de noche a
noche. A veces me estremece verlo suspirar y pensar que
la verdad no tenía tantas ganas, pero al final sabe que no puede cambiar su
forma de mirarla contorneándose en medio de la pista.
¡Maldita sean esas putas ganas! Yo sé, mientras ves su mente
apagándose, mientras te susurra al oído, aun me suena a ficción, aún no has
terminado de creer, aun puedes desaparecer entre una historia, aún tiene
memoria, aun le sabes a chantaje, aun ondula en su cabeza la miel de otros
ojos, la piel de otro cuerpo, las manos que ardieron en su desdén desenfrenado
y no puedes hacer más que quedarte parado, porque nadie borra el pasado y estás
perdido por haberme olvidado y no podrás volver a ser el mismo, corres el
riesgo de ser desdichado y menearás la cola al ser desechado y despreciado. Pero a pesar de saberlo, torpe,
no dudarás en apostar y perderlo todo, de cualquier modo nunca quisiste ser
algo, siempre quisiste perderte en las
ramas ajenas de personas que no son viajeras en tu camino, sólo están porque no
hay a donde más ir, tonto desdichado, aun no has aprendido a sufrir.
¿Quién soy yo para quitarte las ganas? Si no era lo que tú
querías y no eres lo esperaba, entonces, ¿qué son? Son sólo una noche caminando por la calle, son
unas caricias, unas palabras que no entienden y que antes repitieron, si en la
vida coincidieron y sólo saben completarse, ya se completaron, tú siempre has
estado completo y ella... no lo sé. Hombre, la vida no dura lo que las estrellas, el am… el amo… el “eso”, me enferma y me mata. Si ya
no estoy cuando no la escuches y cuando no seas nada, nada te oirá. Sonríele el
tiempo que quieras, vela el tiempo que puedas verla y quiérela si quieres
quererla.
