lunes, 17 de febrero de 2014

ENTRE LA HIERBA


Mi hermanita me pidió la otra noche que le contará un cuento nuevo antes de irse a dormir y como ya le he contado todos los que conozco, se me ocurrió inventar uno.

Guantes negros, sombrero de paja, el lobo avanza escondido entre la hierba. Ya la ha visto muchas veces, a lo lejos, sabe que la quiere y la quiere, y la quiere. Las ovejas son lo que a él le encanta, lo que necesita para seguir viviendo, para saborear la gloriosa esencia de la vida en su boca. La mira otra vez, otra vez y otra vez, algo lo ha hecho dudar. Levanta la mirada alrededor y se alista para atacar, pero sus patas no se despegan del suelo, no mueve ni un pelo, no puede ni respirar. La oveja lo ha observado, pero a nadie ha avisado, algo extraño ha pasado. -¡Ese lobo a nadie ha cazado!-  Pensó la oveja de ojos grandes, maravillosos, profundos, preciosos. Sus miradas se han cruzado, el lobo nada ha intentado, sólo se ha quedado asustado. Qué extraño es cuando un lobo deja de perseguir una oveja y sólo se queda mirando. El lobo no sabe que le ha pasado, esa oveja ha brillado, lo ha dejado atontado y no sabe que ha pasado. Hay burbujas en el aire, hay chispas, hay cosas que lo han impactado. El lobo voltea y en un instante ya se ha alejado. 

Al día siguiente el lobo regresa, a la oveja ha mirado y se ha llevado una sorpresa. Un lobo de gafas ha encontrado, y a la oveja se ha acercado, lejos de su rebaño la ha llevado y la oveja lo ha aceptado. Pobre lobo con sus guantes negros y sombrero de paja, escondido entre la hierba. El lobo de gafas, la lana de la oveja ha cortado, un chaleco se ha preparado y a la oveja ha enamorado. Pobre oveja con sus ojos maravillosos, profundos, preciosos. El lobo de gafas le ha contado que nunca a nadie ha mirado, que a otra oveja no ha amado. 

El tiempo ha pasado, la oveja se ha enamorado, el lobo sus guantes negros ha tirado. El lobo de gafas ha planeado, comerse a la oveja pues este “amor” ya le ha cansado, su closet de chalecos ha llenado y la hora de la cena ha llegado. Una mordida en la pata le ha dejado, la oveja cojeando se ha alejado hasta un rincón muy apartado. Al rebaño ha regresado, el lobo su sombrero de paja ha tirado y a la oveja ha encontrado, con esos ojos maravillosos, profundos, preciosos. Un día se ha acercado, a la oveja le ha hablado pero ella desconfió, su herida aún no ha sanado. El lobo se ha esforzado por ser bueno y calmado, quiere a la oveja, está enamorado. Qué extraño es cuando un lobo deja de perseguir una oveja y se da cuenta que está enamorado. El lobo al día siguiente ha regresado y la oveja se ha acercado, él le se ha confesado, pero ella ha dudado. Es demasiado complicado, que un lobo a ser lobo haya renunciado y que en una oveja se haya fijado, eso es demasiado complicado. 

Una herida abierta de la oveja, la sangre, el olor, el lobo. La pata de la oveja ha atacado. Pobre lobo, el instinto le ha ganado y a la oveja ha fallado.  El rebaño entero se irá, el lobo a lo lejos, a lejos la mira, la oveja ya nada le dirá, él quizá ya no la buscará. Ella en el fondo le odia, él ya sabe que pronto llegará su día, su día, su maldito día de irse. No la quiso lastimar, aunque no puede asegurar que no volverá a pasar, de todas formas ella igual se va a marchar. El pastor ha llevado a las ovejas hasta el camión, una por una silbando una triste canción. Ella ya no le odia tanto, sabe que es un tonto, sabe que es su instinto. 

El camión se lleva el rebaño, se aleja alzando el polvo, volviendo el día extraño, casi achina los ojos para poder verlo un poco. El lobo avanza escondido entre la hierba. Ya la ha visto muchas veces a lo lejos, nunca tan lejos, sabe que la quiere y la quiere y la quiere, pero ahora a lo lejos.



domingo, 9 de febrero de 2014

ME ATRAPÓ

Me siento como un tonto. Estoy sonriendo más de la cuenta por una persona. Es tan extraño.

Yo sé que no soy el primero que le da vueltas a un tema que, según sus criterios propios,  no debería ser relevante, que debería pasar desapercibido de sus tareas diarias y simplemente tomar el curso que dictamine el destino. Ya lo sé. Sigo dándole vueltas y me preocupa un poco. No soy del tipo que pierde la cabeza por la primera persona que se le cruza en el camino, para nada, y tampoco del tipo que le gusta arriesgar todo para demostrar sus sentimientos. Algunos me llamarán frío, apático o sinónimos, pero en el fondo no me considero así.  Tengo una rara personalidad, francamente soy muy sentimental, me tomo muy en serio los asuntos con respecto al amor, aunque siempre tiendo a ridiculizarlo y hacer bromas sobre él. Probablemente el amor me odia y por eso se venga de mí haciendo que me fije en esa persona, aquella que parece que no me parará media “bolilla”, esa que ya está pensando en alguien más ( que no soy yo), esa que ha dicho que yo nunca hablo en serio. Bueno, entonces debe ser un castigo ser bromista si la chica que te gusta no te ha toma en serio. Pero esto me desgasta un poco, me desgasta repetir sus notas de audio y sonreír como un tonto, una y otra vez, pero, me gusta y me hace sentir bien. Es tan patético. La verdad, mi comportamiento me causa un poco de risa, me dan ganas de burlarme de mí mismo por fijarme en la chica que posiblemente nunca tome en serio cuando le digo lo guapa que es y lo mucho que disfruto nuestras conversaciones, a veces sin sentido, pero ella no lo sabe y difícilmente lo notará si no se lo digo directamente. No traten de averiguar su nombre, no quiero que descubran lo maravillosa que es, no hagan eso. Quiero tener, aunque sea una remota probabilidad de estar a su lado, quiero que ella sepa que sí puedo hablar en serio, quiero realmente que lo sepa, ya me he burlado mucho del amor, ya he escapado por mucho tiempo su recuerdo y voy a pedir una tregua, quiero hacerlo por la paz. Ya se ha ido y por mucho tiempo, me lamente, pero fingí no haber perdido. ¿De qué sirve estar en el campo de batalla si no vas a pelear?  Quizá no importa mucho si ella al final decide irse otra vez, o no, no debo pensar en eso, la mente positiva es una mejor opción, aunque espero que ella no lea esto, o al menos no antes de que pase una de las dos cosas (que se marche otra vez o que yo le guste también). Quizá sea por una cuestión de afinidad, que nos gusten las mismas cosas, que hagamos cosas muy parecidas, como esas historias donde los personajes principales no se conocen y no sospechan que sus vidas son una copia del otro, ninguno sabe realmente cuanto se parecen.  Al final sabré que aún tengo mucho en lo que explayarme, pero, quiero dejar esto aquí por ahora, ya habrá más oportunidades de descargar todo esto.
 Sinceramente no sé si esto funcionará, o si yo le guste también, pero sé que ya perdí mi oportunidad una vez y no quiero volver a perderla.


Hoy me quedaré el resto de la noche escuchando “I'll Try Anything Once (Somewhere)” de The Strokes. Eso quizá me hará pensar que no está mal “enamorarme” si lo hago de una forma nueva y poco convencional.