miércoles, 4 de noviembre de 2015

NO DIRÉ MÁS

La vida suele ser como ese vaivén de las olas golpeando y acariciando la orilla de aquella playa donde mojaste los pies. Recuerdas que hay mucho viento y que casi intenta "llover" en Lima, que la noche anterior tu teléfono estuvo sonando y no contestaste. Miras el techo y se ve tan vacío todo. De pronto, los ruidos desaparecen y los muertos quieren jalarte las patas, pero, no es real, te vas quedando dormido. La exorbitante imaginación lastima la mente y quisiera que no fuese así, quisiera que no hubiera un millón de respuestas y a la vez ninguna (Lo leí por allí) quisiera no querer, porque a veces era más simple.

La venganza de algún modo no siempre resulta satisfactoria, ¿O sí? Trato de pensar objetivamente pero, el descomunal sentimiento infantil que nos encierran en una burbuja irrompible ha cumplido su labor. Si nuestros actos anteriores no importan, entonces, ¿por qué nos esforzamos en divulgarlos? Sí, estoy de acuerdo con eso de “ser transparente” y “la sinceridad primero”, pero, sólo en algunos casos, el silencio es mejor. Empezar de nuevo, olvidar lo demás sin cargar con “trofeos de guerra”, eso es lo que creo. Si olvidaste pasar el agua del retrete, simplemente no lo digas, no hagas que tengan una excusa para asesinarte mientras das la espalda, no destruyas tu mente y la mente de los demás, en pocas palabras, si quieres recordar hazlo en silencio o lo que escuches luego, puede no agradarte. Acción y reacción.

Estos últimos días me despierto con pensamientos trastornados que no me hacen la vida tan fácil, como cuando sirvo un vaso de café o como cuando abrazo la puta almohada hasta quedarme dormido.


 No quiero redundar y tampoco quiero pretender hacer las cosas más simples. ¿Sabes qué es morir un poco cuando dices que no has muerto? Sí, en el fondo lo sabes y tal vez no lo quieres aceptar. 


sábado, 15 de agosto de 2015

TANTAS GANAS

Tenía tantas ganas de ser todo, tenía una sensación de alarma, de esos días en los que quiere contarle al mundo un cuento de ficticio sentimiento, de coraje al sonreír sin herir, sin pedir nada a cambio, sin sentir. 

Hace días que hace frío y a veces me pregunta si todo va bien, si está bien esperar  que los tiempos cambien, si de pronto quiere tirarlo todo por un hueco y ser de nuevo el mismo tipo que no espera nada de la gente, sinceramente quisiera que vea las cosas de otra manera y que no le importe ser la primera o la última persona en llegar, a veces es difícil completar las emociones como uno espera.

“La gente trae siempre una historia, es obvio que existe la memoria, aunque sé que no la quieres tener y también sé que no quieres caer en ficciones que agobian”, le dije sin pensar.

¿Se puede volver a sentir sin olvidar? Puede ser, no lo sé. Cosas como esa no pasan muy a menudo a seres como yo, y creo que a personas como tú, tampoco.

No hemos vuelto a conversar tanto, él ahora anda muy ocupado y hemos descuidado mucho el sabor agridulce de olvidar amar y saltar de noche a noche.  A  veces me estremece verlo suspirar y pensar que la verdad no tenía tantas ganas, pero al final sabe que no puede cambiar su forma de mirarla contorneándose en medio de la pista.

¡Maldita sean esas putas ganas! Yo sé, mientras ves su mente apagándose, mientras te susurra al oído, aun me suena a ficción, aún no has terminado de creer, aun puedes desaparecer entre una historia, aún tiene memoria, aun le sabes a chantaje, aun ondula en su cabeza la miel de otros ojos, la piel de otro cuerpo, las manos que ardieron en su desdén desenfrenado y no puedes hacer más que quedarte parado, porque nadie borra el pasado y estás perdido por haberme olvidado y no podrás volver a ser el mismo, corres el riesgo de ser desdichado y menearás la cola al ser desechado y  despreciado. Pero a pesar de saberlo, torpe, no dudarás en apostar y perderlo todo, de cualquier modo nunca quisiste ser algo, siempre quisiste  perderte en las ramas ajenas de personas que no son viajeras en tu camino, sólo están porque no hay a donde más ir, tonto desdichado, aun no has aprendido a sufrir.


¿Quién soy yo para quitarte las ganas? Si no era lo que tú querías y no eres lo esperaba, entonces, ¿qué son?  Son sólo una noche caminando por la calle, son unas caricias, unas palabras que no entienden y que antes repitieron, si en la vida coincidieron y sólo saben completarse, ya se completaron, tú siempre has estado completo y ella... no lo sé.  Hombre,  la vida no dura lo que las estrellas, el am…  el amo… el “eso”, me enferma y me mata. Si ya no estoy cuando no la escuches y cuando no seas nada, nada te oirá. Sonríele el tiempo que quieras, vela el tiempo que puedas verla y quiérela si quieres quererla.




jueves, 16 de julio de 2015

CONTRADICCIONES

Aquel aliento ajeno era el que no tuviste, el que toco la puerta en algún tiempo y no, no abriste. No importa quién soy y no importa quien seré, porque siempre estoy andando, siempre desapareceré, siempre me tendrás y seguiré siendo ajeno, acariciarás mi sangre y no sangraré por ti, tendrás todo y no te parecerá mucho, serás mi alma y aun así no me importará si te vas mañana. 

Ha sido bueno  encontrarte de noche, de día no me veo, de día no soy yo. Todo es nada y si me duele no lloro, si te tengo no estás conmigo, estas allá, tú sabes dónde estás.

Te vi un poco y poco es lo que quiero, sonríes como los años sabios y como las navidades cuando me gustaban, eres un poco de lo poco que quiero, pero no me importará si te vas la otra semana.

Nuestra copa está vacía y media llena, lo sientes cuando ves el camino por dónde has pasado, tus ojos me hablan del pasado, tus ojos son buenos, me gustan, me agrietan y lo disfruto un poco, hay pocas cosas buenas como agrietarse por fuera y sonreír sinceramente por dentro, esa risa no la escuchaste, esa risa te quiso un instante.

No sabes quién soy y no debe importarte quién seré, porque cuando sepas que he llegado ya quizás no estaré.  No estaré, porque quizás no estuve y quizás siempre te busqué, porque mis palabras son contradictorias y mi alma son sólo memorias que llevan a tu mente por mis sentimientos vacíos que cuando se llenan no son míos, que cuando detesto me pertenecen, se ocultan en mi rostro y no envejecen, y sonríen cuando no sonrío.

Voy a estar un tiempo por aquí, el que necesites, el que me consumas junto a las cenizas, mientras quede esa mirada implacable en el reflejo de mis ojos, mientras partan mi cuerpo tus caricias, yo te pensaré y no tendré otro muelle,  te seguiré y no sabrás quien soy, me verás llegar y no tendrás frío, te daré lo que no tengo, y tendrás lo que ya no es mío, seré una piedra, seré una raíz, aunque me haya ido me haré polvo y acariciaré tus dedos y no me perderás porque ya estoy perdido.


Pido lo que puedo dar y doy lo que ya no quiero recibir, me gusta verte un poco, sonríes y pienso palabras que ya no alcanzo a decir.