martes, 10 de diciembre de 2013

SER Y ESTAR, PENSANDO EN TI


     Cálido parece el día cuando veo por mi ventana, ya casi que el sol traicionero quiere asomarse, y aunque no es el centro de mi historia, quizás tenga que ver con el hecho de que hoy me desperté exactamente a las seis de la mañana, y sería como cualquier día pero, un pensamiento de antes regreso a mi cabeza. Sé perfectamente que, los cuentos con finales felices son lo más predecible y aburrido que existe, sé que hay temas de los que uno ya simplemente debe dejar de mencionar, pero, ¿qué hace a uno volver? ¿Qué clase de pensamiento merece regresar a la mente? El “ser” y “estar”, hace tan difícil la existencia a veces. El ser un desconsolable aparato que retiene recuerdos, nos hace tan débiles a veces, nos vuelve crueles con nosotros mismos, nos preguntamos si estará bien recordar todo, todo eso que nos lastima, eso que muele nuestros huesos pero que aun así, lo disfrutamos. Somos unos masoquistas. 

    Ya han pasado años, tal vez muchos meses, días, horas, y yo me sigo preguntando: ¿Qué de especial tienen tus mejillas, tus ojos, tu cabello alrededor de mis dedos? Ya, no quiero dar más vueltas al plato, yo, inevitablemente, te soñé. Perdóname, yo sé lo que he dicho, sé que ya dije que no te necesito, pero la verdad es que mi mente sigue reusándose a olvidarte y no puedo hacer mucho por combatirlo. ¿De qué sirve pensarte? Sí, ya me lo he preguntado cómo unas mil veces. Disculpa  a mi mente, disculpa que sea tan obstinado, disculpa que no te lo pueda decir directamente, pero es que es mi mundo parece que ya te he olvidado. Me he metido a hurgar entre tus cosas, en un intento por saber algo de ti, y con gran aflicción, me doy cuenta que el tiempo no ha pasado en vano, que no eres ya, mi chica perfecta, que de vez en cuando sufres por alguien, que de vez en cuando te acuerdas de mí, y no precisamente de la forma que yo espero, pero, peor es ser nada. Has destruido gran parte de lo que yo amaba de ti y has construido una persona muy diferente, y me hace notar que el “estar” duele a veces, que una sola canción me haga recordar todo lo que quiero olvidar. Siempre que me piden un consejo “amoroso”  (como si yo fuera un experto) les doy consejos sobre lo que creo que deben hacer, si acaso deben olvidar o si deben continuar. Lo curioso es que yo no sigo mis propios consejos, yo sigo por muchos años viendo como mi chica perfecta se destruye, deja pedazos de lo que ella era en mi cabeza, y luego solo se marcha para reaparecer en uno de mis futuros, en un momento cuando yo ya no puedo olvidarla, cuando tengo el nudo en el pecho, cuando vuelvo a descubrir que la quiero. La quiero. Es tan grande decir, te quiero, no, no, es más grande decir te amo, pero ese no creo que sea ahora el sentimiento, ese sentimiento que me hacía no solo volver a pensarte, sino que también volver a buscarte, y ahora ya no quiero hacerlo, no porque no te quiera volver a ver, sino porque ya no te conozco, ya no eres la chica a la que yo amaba, porque la chica a la que yo amaba ya no está, solo está su recuerdo, sublime, fatuo, presuntuoso, y eso me mata. Para cerrar, te contaré que en mi sueño, eras tan cruel como creo que eres ahora, estábamos en una competencia, sentados en un sofá, y tú, irónicamente, me pateabas en las costillas, y yo miraba tus ojos, cálidos, tu carita, todo lo que había, y me pregunto: ¿Alguna vez habrás pensado en volver? Bueno, tampoco diré que no existe nadie rondando mi vida, pero, ¿Debería intentar buscarte?  No, mejor no, creo que por ahora esperare una respuesta del tiempo.





lunes, 25 de noviembre de 2013

CONOCI A UNA CHICA


      He conocido una chica. Me he quedado mirándola mientras yo conversaba con un amigo y ella estaba mirándome desde la ventana de su salón de clases. Nunca antes habíamos hablado, tampoco nos hemos cruzado y no sé si seré su tipo, solo sé que me ha quedado viendo y aunque pudo ser por muchas razones, uno nunca cierra la posibilidad de creer que es algo más.

   Dos semanas después se me ha acercado para hacerme una encuesta, yo le sonreía, según mis amigos, con cara de idiota y ella no ha vacilado en pedirme que anote mis datos completos y yo la verdad no quería perder la oportunidad de pedirle, con caballerosidad, por supuesto, que me agregue a mi red social. Una semana después me ha agregado y hemos conversado, de no muchas cosas interesantes creo yo, pero parece que se fuera divertido cada chiste sin sentido que hago. Después de una semana, le propuse salir a tomar algo y caminar, algo muy tranquilo. Ella acepto y aunque sin saber que hacer o decir, parece ser que no he hecho las cosas tan mal que digamos. Me ha llamado “payaso sin circo” y pensándolo bien, ese puede ser un apelativo acertado para referirse a mi sentido del humor, tan improvisado. 


   Estoy cautivado por su forma tan elegante de moverse y su gesto distraído cuando conversamos, de la forma artística de sus ojos y su sonrisa pícara que sacude mi ser de una forma tan cursi y romántica que ni yo me lo creo.


   Estoy siendo cruel conmigo mismo, me estoy condenando a pensar en ella de una forma diferente, me gusta y algo más, la extraño y no sé si estará bien, sonrió cuando llama, hablo como tonto, más de lo normal, soy yo mismo y eso le gusta, la hago reír y eso me pone nervioso. Ella me mira con ternura, es lo que veo, dice que soy diferente, que no espero recibir mucho, que la hago pasar bien el momento, que ella es una aburrida pero cuando está conmigo tiene ganas de bromear por cualquier cosa, ella me ha dicho que soy muy especial es su vida.


   Cuando la vi por primera vez, pensé que era muy bonita, ahora no sé si salgo con ella por su belleza o es algún sentimiento parecido a los que cantan en las canciones. No sé si esto esté listo para ser algo más, pero lo que sí sé, es que se ha vuelto una parte esencial de la que no puedo escapar y aunque me mata no decírselo, siento que lo que tenemos por ahora me basta.


LABIOS TORMENTOSOS


Nada de lo que había hecho hasta el momento había resultado como esperaba, o tal vez, era ese maquiavélico ser que coexistía en su mente, él que disfrutaba el cumplimiento de su plan, como el depredador al haber alcanzado a su presa, relamiéndose lentamente los labios.

    Estaba sentado en su habitación con una expresión meditabunda que espantaba cualquier intento de felicidad, después de todo, Álvaro nunca ha sido “el alma de la fiesta”, ni mucho menos el más alegre de su grupo de amigos, pero esta ocasión era diferente. A un lado de su cama, el celular atormentaba sus ganas de llamar a la persona que era víctima de su amor, un amor que más parecía obsesión, un amor perro que lo aprisionaba en la idea de que tenía que estar con ella por el resto de su vida.


    Todo había empezado hace un año, como suele pasar, con un “hola” y un “me gustas”, esto quizá fuera lícito si él no lo hubiera usado como una forma de escape de una relación anterior, que al igual que este tormento nuevo, había tenido un nudo complicado. Se conocieron al inicio del año en la facultad de derecho, gracias a un inoportuno amigo que desde momento se convirtió en pieza clave de la historia. Después de un par de salidas, Viviana aún no sentía, lo que se denomina como una “atracción juvenil”, de hecho ella también buscaba escapar de la sombra de un ex amor lleno de farsas. Toda una novela barata.


    Pasadas las semanas, Álvaro me hablo de Viviana, una chica de su facultad, pero como no soy un buen amigo, le dije que creía que lo más sensato era pedirle que saliera con ella. Lo siento. Pasado el tiempo, él se atrevió a lo inevitable una desventurada noche – nótese mi énfasis por pintarlo de mala suerte- en la que habían salido a cenar a un elegante restaurant en Miraflores, todo un hombre de dinero, gastando lo que no tenía sin  siquiera pensar en cómo regresaría a su casa. Definitivamente tenía que decírselo esta noche y si para eso necesitaba tomarse diez copas de whisky pues, las  bebería sin pensar en la cuenta.


   Ya iba por la tercera copa cuando su boca balbuceo.

-Hace tiempo estaba esperando esta ocasión- dijo intentando parecer relajado.


-¿A si? Y ¿Para qué? – pregunto, sintiéndose estúpida pues ya lo veía llegar.


- Me gustas desde la primera vez que te vi…- mintió- y quiero saber si quieres ser mi novia-


Viviana forzó una expresión de sorpresa y dirigió la mirada hacia la copa que alzada en sus manos hasta la altura de sus labios escarlatas. La realidad era que ella no sentía nada por él, pero sabía que sería una gran oportunidad para enterrar quizá su viejo amor, además él podía darle algunos lujos a los que ella no tenía un fácil acceso.


-Tú también me gustas desde hace un tiempo- secundó la mentira- pero no quiero sufrir…-


-No digas eso, mis sentimientos son sinceros-


-Ya he escuchado eso- dijo Viviana dándole la carga dramática. Clásico.


Después de un largo intercambio de palabras, entre las que vinieron las típicas “promesas”, acercamientos fallidos y un beso en la mejilla, finalmente sellaron su “amor” con un beso en los labios.


No había amor, no había gusto, no había nada más que intención de rellenar un espacio vacío. Pobre Álvaro, aun si hubiera sabido todo lo que sucedería después, estoy convencido de que él hubiera seguido adelante. –Ya, ya no jodas- le dije un mes después cuando me confeso que estaba enamorado de ella. Imbécil.


Poco a poco la pesadilla iba tornándose más gris, una semana después de su “enamoramiento”, terminaron porque Viviana no se sentía segura de los sentimientos de Álvaro, a decir verdad, ella se estaba dando cuenta que no podría mantener la farsa para siempre. Él pensó en ese momento que estaba haciendo algo mal y le prometió que cambiaria, pero ella dijo que necesitaba tiempo.


Cómo era de esperarse, regresaron un día después. Todos conocemos este tipo de amor, que llamaremos “Oreja de toro”, como dicen los grandes filósofos, se refiere a la persona que está lejos del rabo, pero cerca de los cuernos. 


Este par llevaba una relación tormentosa que hacia mutar su carácter con rumbo a lo insano, pero ellos eran, ¿cómo se dice? “felices”. 


Habían pasado medio año juntos, era todo un record, atravesando la crisis de las “llamadas misteriosas”,  “pérdidas de memoria”, “pleitos con la familia”, era tan divertido su amor, francamente no podía esperarse menos.


Yo me reía de su amor, suena cruel, pero era realmente gracioso, verlos un día lanzándose amor por todos los poros y al día siguiente odiándose y deseándose una muerte trágica. Tan divertido, hasta un día de Junio, cuando yo salía de mi trabajo y recibí una llamada de Álvaro, desenfocado, hablando mil palabras por segundo, diciéndome que iba a matar a Viviana, al principio me reí pero luego note que el problema era serio. Según lo que me dijo, todo había empezado porque una chica parecía coquetearle y Viviana se lo tomo muy en serio, tanto que su reacción la llevo a hacerle un escándalo en el patio de la facultad, frente a la vista del todo el mundo.


 – ¡Eres una mierda!- vocifero ella.


-Pero si no la conozco- Se defendió encogiendo los hombros.


-¿Y crees que soy estúpida?- Empezaba a perder el control.


-Tranquilízate que nos están viendo todos- dijo él mirando de reojo a su alrededor.


- ¡Y a mí qué diablos me importa la gente!- dijo ella al tiempo que le sujetaba la camiseta con intensidad.


Él le sujetó las manos con fuerza, pero fue inútil, Viviana presta de una fuerza sobre humana le rompió su camiseta por el cuello ante el asombro de todos. -¡Qué has hecho!- gritó y le dio un empujón que la estremeció. Pero eso no la iba a detener, ella quería destruirlo, quería hacerlo víctima de su irá, quería humillarlo. Lo tomo del cabello con fuerza ante su mirada de dolor, y lo obligó a ponerse de cuclillas. – ¡Suéltame!- dijo Álvaro, pero esto la enfurecía más. Fue en ese momento que algunos profesores de la facultad empezaron a pasar por ahí, viendo asombrados como Viviana torturaba a Álvaro, que ya no sabía que más hacer, lástima que ella tenía miles de ideas retorcidas de todo lo que le quería hacer. Sin más rodeos, le dio un considerable escupitajo en medio de los ojos, lo soltó y solo se marchó.

  
Ojala y todo hubiera quedado ahí, hubiera sido un punto a su favor, pero mi querido amigo, no es de los que piensa con la cabeza cuando está enojado, así que corrió tras ella, le cogió de la mano con fuerza y la viro hacia él escupiéndole también en la cara. Hay muchas versiones sobre lo que paso luego, una dice que Viviana lo amenazó de muerte, como también hay otra que dice que ella le metió un rodillazo entre las piernas, pero soy de los pocos que no estuvieron ahí y saben lo que paso realmente. Viviana se limpió un poco el escupitajo y cerrando el puño le profirió un golpe en la cara tumbándolo al piso.  Una vez en el piso comenzó a, literalmente, pisotearlo con fuerza. Él pudo levantarse luego de un rato de ser machacado y lo único que atino  a hacer, fue escapar como una niña asustada, mientras que ella le juraba que lo encontraría y lo mataría.


El tiempo ha pasado desde ese incidente en el patio de la faculta, de regreso a su habitación, con su expresión meditabunda, Álvaro sabe que lo mejor habría sido que todo terminara aquel día, pero el “amor” a veces suele doler más cuando haces lo correcto.


Después de eso ellos regresaron efectivamente y no diré que me sorprendió, para que mentir, ya lo esperaba. Pero esta complicada y tormentosa historia los tiene prisioneros de un círculo vicioso, que los destruye a diario, que enferma sus almas y mata su cordura. La noche anterior Viviana le ha dicho a Álvaro que está embarazada y que sus padres la mataran si se enteran. Ella tiene miedo. Él le ha dicho que encontraran una forma de superar esto, pero que se puede esperar de un tipo que vive en casa de sus padres y que no tiene el menor interés por trabajar y cambiar su vida sedentaria. Él le ha dicho que la llamara para ponerse de acuerdo, pero no tiene ni la minúscula idea de que harán ahora. Ella le ha llamado como unas cincuenta veces y él no ha tenido el valor de coger el teléfono. Se está cagando en los pantalones y no era para poco. Los padres de Viviana, dos personas a las que les gustaba resolver los problemas por las malas y eso sin contar a sus cinco hijos hombres, listos para romperle la madre, lo estaban esperando ya seguramente y él podía imaginárselos. Ha tenido la idea más práctica y le envió un mensaje a Viviana contándole su plan. Ella se ha aterrorizado con la idea que Álvaro ha tenido. Aborto.


De pronto suena un golpe en la puerta de la casa de Álvaro. Un disparo, cinco tipos encapuchados que traían un dolor y un odio, una hermana encontrada en su habitación colgada, una carta, un adiós. Destruyeron todo lo que encontraron, un perro, una familia, un hijo que estaba en su habitación con expresión meditabunda. Tomaron un cuchillo y le perforaron las manos, tomaron una soga y ataron su cuello, lo torturaron por un rato, él lloro y suplico, nadie lo escucho, solo unas balas en las piernas, un estado de shock y un disparo en la cabeza con su vida acabo.


Nadie el cuerpo encontró, ya un año paso, de ellos dos mucho se habló y  la verdad nunca se revelo. Así es el amor, trágico hasta en sus momentos buenos, satisfactorio hasta en sus momentos malos, ambiguo, selector, después de todo, ¿Quién no ha muerto por amor?


jueves, 14 de noviembre de 2013

SECUELAS DE UNA RARA ENFERMEDAD

Me había tomado un tiempo - relativamente corto- para escribir sobre ti y todas las demás cursilerías que abundan en el tema. Nada parecía tan cruel, tan inhumano, prolifero para mi libertad. A veces me pregunto, ¿qué fue lo que encontré en tu andar? ¿Será una especie de maldición gitana o solo es que los finales felices no están hecho para existir en el mundo real?

   Recuerdo cuando te extrañaba y vivía prendido de tus mensajes, las tardes por tus calles, tu serpenteante aroma, tu lengua flameante. Tantas cosas con las que a veces me engaño a mí mismo creyendo que aun te extraño. Era tan real, tan magnificente sentir tu cuerpo acariciando mi intento de vida, que estaba dedicada en considerables cantidades a hacerte feliz. 

    Me acuerdo de ese día cuando te vi por primera vez. Me mataba el calor mientras veía a toda la masa de gente acumulada en la entrada de aquel edificio, y yo en el asiento trasero del auto rojo de mi papá. Tú no lo sabes, pero fue en ese momento que vi saliendo de entre la gente a dos muchachas de cabello castaño crespo, muy parecidas, y aunque raro, pude haberme fijado en su acompañante, pero la vida y todo este drama que es el destino volteo mis ojos hacia la que traía el cabello en la cara, camiseta verde y mochila de cuadros negros y blancos. Toda una “rebelde”. Sí, claro. Ahora que lo pienso, ese momento debió ser muy sublime como para recordarlo, apuesto que suele pasarle a la mayoría de personas cuando creen haber encontrado al amor de su vida, ese es el pensamiento que me hace sentir un poco más reconfortado. No te conocía, pero había sido “amor a primera vista” –como si esas cosas existieran- y aunque no me molesté en averiguar quién eras, apareciste sin más y apuesto que ya tenías toda nuestra historia planeada desde el principio, desde el principio hasta "el final".

   Contigo aprendí muchas cosas. Yo, el que pretendía siempre ser el malo, terminé deseando ser bueno/malo, y no mentiré, te quise, hasta el punto de convencerme que estaba enamorado. No fue tan sencillo ese amor y todo lo que paso, soy un bonachón sin juicio tal como cuando estaba contigo y aunque tampoco soy un santo, tu amor me hizo crecer, aunque no de la forma adecuada.

    Quería escribir porque hay cosas que yo no dije y que quizá así te des una idea de que se trataba. Todo lo que nos hemos dicho y todo lo que hemos callado, al final fue cruel el desenlace y a mí me costó mucho ver mi celular con tus llamadas perdidas o contestar y quedarme diciendo "Aló", por un lapso de dos segundos. Tengo orgullo, no te iba a llamar, prefería en cambio sufrir como una basura inmunda, tan patético.

   Yo, querida amiga, ya no te encuentro tan guapa, no me gusta la persona en la que te convertiste o quizá la que siempre fuiste y no lo sabía. Me decepciona tanto que no hayas encontrado aún el amor que crees merecer y que prefieras derramar tu sufrimiento por ese último “error”. Me dejas devastado. 

   Detesto que de vez en cuando aparezcas para joder mi felicidad, que no seas capaz de crecer un poco y dejar de mendigar lástima entre tus amigos. Yo te quise o tal vez aun te quiero y no lo quiero aceptar, porque ya no soy de los que dan marcha a atrás, pero ¿Qué es el orgullo si no tienes a quién quieres? Si ya no siento nada por ti, entonces ¿Por qué escribí todo esto?