Últimamente estuve pensando mucho en el tiempo, en los momentos de la vida y en como es que unas cosas se van y otras se quedan, como es que algunas cosas dejan de ser cosas y se convierten en personas que hablan y andan, que ríen y que dejan pedazos regados en el camino. Es extraño como es que el tiempo avanza más rápido y parece que no sabe cuando detenerse, ni siquiera en el momento en el que te detienes a soñar con algo más bonito, algo que cala más allá del alma y los sentimientos que se van, los sentimientos que se pierden a través del túnel, a través de la dimensión desconocida que antes llamábamos futuro y que hoy se llama presente, que es lo más distinto a lo que esperábamos y que puede ser mejor. Quisiera decir que las palabras se las lleva el viento, pero a veces sólo se quedan pegadas en el rincón más oscuro de tu cabeza en donde ya casi no vuelves si no es para recordar una vieja canción o lo que sea que antes recordabas y que hoy ya no existe en tu vida. El tiempo es así, no sabes cuando sucede ni cuándo es que se irá, sólo sabes que esta allí, riéndose de este día que nunca se repetirá, riéndose de ti.