viernes, 27 de junio de 2014

Daniel F - Vaticinios de Interludio

Maestro Daniel F.

Jugábamos a crear un universo entero,
a abrazarnos entre la incertidumbre de empezar de cero.
Ven a enseñarme futuros,
tal vez ha llegado el día que baile al compás fugitivo de ser un recuerdo, o tal vez para ella un olvido…

Jugábamos a navegar todo un planeta entero,
a tener las lecturas de guiños y gestos más secretos.
Enséñame lo venidero,
tal vez a llegado el invierno que abrigue mi sombra y que suelte un relámpago ciego y así empezar de nuevo.

Nunca tuvo colores, ni insomnio desprevenido,
una larga centella en la noche y un ebrio furtivo en la calle de la soledad.
Nunca quiso colores,
supo algo de amores,
dio un mordisco a la luna un abrazo a la lluvia y dio
una ojerosa canción.

Teníamos la esperanza de no salir heridos
y encontrar ese naipe que aun hoy en día anda bien escondido.
Oriéntame para el futuro,
que la suerte no este disfrazada y se escape en un barco sediento de prisa y labrando metro a metro una milla en mañana.
 
Nunca tuvo colores
ni insomnio desprevenido,
una larga batalla en la noche y un ebrio vencido aguardando en su soledad…
Nunca quiso colores, supo algo de amores
dio un mordisco a la luna un abrazo a la lluvia y dio
su ojerosa canción.

No importa si en el camino nos perdemos la pista,
porque sé que al final te veré (aunque falle la vista)
no importa si ese destino me sale a buscar,
porque siempre estaré en ese mismo lugar,
porque ya no tengo ningún escondite más,
ningún refugio más,
ni siquiera de amores o en un verso indeciso
en esa ruleta que gira y se vuelca al azar en ese mar
confundido…
No sabrá de colores,
pequeño desconocido...

Ni mordiscos de luna ni manos de ofrenda rezándole al frío
como un desvarío,
en constelaciones que hablan del río, del cielo y del miedo…
De tres estaciones, de heridas abiertas de prisas y penas de
sombras siniestras.
Promesas vencidas, relámpago ciego, de trueno indeciso…
Un canto y sirena, doncella que llama el castillo de viento.
Princesa que  clama un eterno reencuentro en constelaciones de
mar infinito o en un vaticinio.


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